Cheesecake de limón

Una cheesecake de limón fresca y ligera, sin lactosa ni azúcar refinado

Esta cheesecake fría de limón sin lactosa es un postre perfecto para cuando te apetece algo cremoso, fresco y ligero, pero quieres evitar la lactosa y el azúcar refinado. Lleva una base crujiente de avena y almendra y una capa cremosa de queso crema y yogur sin lactosa con mucho sabor a limón. No necesita horno, solo tiempo de nevera para que cuaje bien, así que es ideal para preparar con antelación y tener el postre listo para servir.

Te va a encantar porque:

✅ No lleva lactosa ni azúcar refinado.
✅ No necesita horno: se hace en frío.
✅ Tiene una textura cremosa con sabor intenso a limón.
✅ Es perfecta como postre fresco para invitados o para días de calor.


Datos de la receta

⏱ Tiempo total: 4 horas y 30 minutos (incluye reposo en nevera)
🍽 Raciones: 8 porciones
💪 Dificultad: Fácil
🥄 Apta para: Sin lactosa / sin azúcar / sin gluten

Ingredientes:

Para la base:

  • 80 g de copos de avena sin gluten
  • 60 g de almendra molida
  • 25–30 g de eritritol, xilitol u otro endulzante sin azúcar (en polvo o muy fino)
  • 40 g de aceite de coco derretido
  • 1 pizca de sal

Para la crema de limón:

  • 300 g de queso crema sin lactosa
  • 200 g de yogur natural sin lactosa
  • 60–70 g de eritritol, xilitol u otro endulzante sin azúcar (ajusta al gusto)
  • Zumo de 2 limones (unos 60 ml)
  • Ralladura fina de 1 limón (solo la parte amarilla)
  • 6 hojas de gelatina neutra (aprox. 10–12 g) o 8 g de gelatina en polvo

Molde recomendado: molde redondo desmontable de 20 cm, con la base forrada con papel de horno.

Elaboración

Preparar el molde y la base
Forra la base del molde con papel de horno para facilitar el desmoldado. En un bol, mezcla los copos de avena sin gluten, la almendra molida, el endulzante y la pizca de sal. Añade el aceite de coco derretido y mezcla hasta obtener una textura de “arena húmeda” que se compacte al presionar.

Formar la base crujiente
Vierte la mezcla en el fondo del molde y presiona bien con el dorso de una cuchara o con la mano hasta formar una base compacta y uniforme. Lleva el molde a la nevera mientras preparas la crema de limón para que la base se asiente.

Hidratar la gelatina
Coloca las hojas de gelatina en un bol con agua fría y deja que se hidraten durante unos 5–10 minutos, hasta que estén blandas. Si usas gelatina en polvo, hidrátala según las indicaciones del fabricante con un poco de agua fría.

Preparar la crema de queso y limón
En otro bol grande, bate el queso crema sin lactosa con el yogur sin lactosa hasta obtener una mezcla lisa y sin grumos. Añade el endulzante, el zumo de limón y la ralladura de limón, y mezcla de nuevo. Prueba la mezcla y ajusta el punto de dulzor y acidez a tu gusto.

Disolver la gelatina
Escurre bien las hojas de gelatina hidratadas y colócalas en un pequeño cazo o bol apto para microondas con 2–3 cucharadas de la mezcla de queso. Caliéntalo unos segundos, solo lo justo para que la gelatina se funda por completo, sin que llegue a hervir. Remueve bien hasta que no queden restos visibles.

Integrar la gelatina en la crema
Vierte la gelatina disuelta sobre el bol grande con la crema de queso y limón, poco a poco, mientras remueves constantemente para que se reparta de forma uniforme y no queden “hilos” de gelatina.

Montar la cheesecake y reposar
Saca el molde de la nevera y vierte la crema de limón sobre la base ya fría. Alisa la superficie con una espátula para que quede lo más lisa posible. Lleva la cheesecake a la nevera y deja que repose un mínimo de 4 horas, o mejor de un día para otro, hasta que esté bien cuajada.

Desmoldar y decorar
Cuando la cheesecake esté firme, pasa un cuchillo fino por el borde del molde para despegar los laterales y desmolda con cuidado. Puedes decorar la superficie con rodajas finas de limón, ralladura de limón extra o unas almendras laminadas.

Consejos y variaciones

Si te gusta el sabor muy intenso a limón, añade un poco más de ralladura o unas gotas de aroma natural de limón. Para una textura todavía más cremosa, puedes aumentar ligeramente la cantidad de queso crema y reducir un poco el yogur.

Si quieres una base más crujiente, puedes tostar ligeramente la avena y la almendra en una sartén sin aceite antes de mezclar con el aceite de coco. También puedes añadir un puñado de frutos secos picados a la base para darle más textura.

Ajusta siempre el dulzor probando la crema antes de añadir la gelatina; el frío de la nevera hace que la sensación de dulzor baje un poco, así que es mejor que quede apenas un punto más dulce de lo que te gustaría en caliente.

Conservación

Guarda la cheesecake fría de limón sin lactosa en la nevera, bien tapada, hasta 3 días. Si quieres congelar porciones, córtalas una vez cuajada, envuélvelas bien y congélalas. Para consumir, pasa la porción a la nevera unas horas antes para que se descongele de forma suave.

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Cheesecake fría de limón sin lactosa, con base crujiente y crema de limón ligera, perfecta como postre fresco sin azúcar refinado.

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